29 de enero de 2015

El valor de un mineral

Que un mineral grande, brillante, bien cristalizado, con colores llamativos y sin toques es mejor que muchos de los feúchos que tenemos en nuestras colecciones es algo que nadie discute. ¡Faltaría más!

Cualquiera que no tenga ni idea de minerales únicamente se fijará en los primeros y tirará los segundos a la basura. Al fin y al cabo la estética y la belleza de algunos minerales ha movido la avaricia del mundo durante siglos. Paradójicamente, seguro que se han recolectado miles de minerales excepcionales en la antigüedad y, sin embargo, prácticamente ninguno de ellos ha sobrevivido en su forma natural a la barbarie humana y el paso del tiempo.

Todo esto viene a que hace unos días un muy buen amigo mio se lamentaba amargamente por el aparente desprecio que hacía otro de algunas piezas que había recogido él y que, para más inri, le había intercambiado a petición suya.

Obviando el hecho de que la belleza de una pieza es algo sumamente subjetivo, aunque menos con la experiencia y conocimientos adecuados, no debemos olvidar que muchas veces no está relacionada con su valor.

Me explico.

En ocasiones, para recuperar algunos minerales hay que viajar durante horas, a veces por carreteras peligrosas, realizar largas travesías o ascensiones de montaña, descender a pozos con humedad y múltiples peligros, meter la mano a ciegas en agujeros, por no hablar de que esta actividad está en los límites de lo alegal. Y con todo, es muy improbable que en las primeras visitas localicemos algo que merezca la pena.

Así que cuando cuando recibamos una pieza y ésta nos mire con algún cristal tocado o algún color apagado, antes de descartarla pensemos en cuál es su verdadero valor, sobre todo si nos la han regalado o intercambiado.

La alternativa es bien sencilla: Prueba suerte a ver si la mejoras, al fin y al cabo ¿no dicen que las mejores piezas son las que coge uno mismo?

28 de enero de 2015

Espatos de calcita en la mina Primitiva, Castrejana (Bilbao)

En las minas de hierro de Vizcaya abundan los carbonatos (calcita, siderita, dolomita, etc.) con sulfuros (calcopirita, esfalerita, galena) y cuarzo. Sin embargo, en general tienen singularidades que permiten diferenciar el material de cada una de ellas con cierta facilidad. Yo no soy un experto, pero tengo amigos que lo bordan.

La mina Primitiva tiene la particularidad de ofrecer bonitas bolas de dolomita blanca recubiertas de cuarzo y clorita que no es tan común en otras minas cercanas. Pero sobre todo, es conocida por los curiosos espatos calizos (no exfoliados) que aparecen sobre siderita y cuarzo a veces recubierto por óxido de hierro.

En la entrada de hoy muestro dos ejemplos de estos espatos calizos: Dos piezas flotantes recogidas a finales del 2014 en la mina Primitiva una con y otra sin.

Nota aclaratoria de mi amigo Agustín Agudo: ... el término espático es una antigua denominación de origen minero alemán (como muchas) que se refiere a cualquier mineral no metálico que se rompe en caras planas (exfoliación). La calcita efectivamente es uno de los "espatos" más comunes ya que presenta esas caras planas en su rotura que son en realidad romboedros de exfoliación. Cuando una calcita se presenta en cristales crecidos libres con facies únicamente de romboedro (efectivamente no es muy común) no se puede hablar de espato al referirse a estos cristales, ya que esto se tiene que reservar a la forma como se presenta respecto a la peculiar exfoliación.

Nota propia: Sin haberlo sabido explicar tan bien como mi tocayo, conocía la diferencia gracias a la Wikipedia. Mi intención en esta entrada, entre otras, era abusar del término "espato" para remarcar lo curioso de esta cristalización de la calcita ;-)

Cuarzo, calcita, siderita, mina Primitiva, Castrejana (Bilbao), 7.5x3 cm
Detalle de la calcita
Vista de la parte posterior
Crecimiento complejo de calcita, mina Primitiva, Castrejana (Bilbao), 6x4 cm

27 de enero de 2015

Tres meses de emociones en la mina Primitiva (Bilbao)

El año pasado por estas fechas publiqué varias entradas con cuarzos recogidos por Aitor y Paco en la mina Primitiva. Ya tenía yo algunas piezas de esta mina, pero estas últimas eran soberbias y la mayoría de las que mostré pasaron a formar parte de mi colección. Otras no.

Aunque conocía perfectamente el gossan de las famosas delafositas en la cantera exterior de la mina Primitiva, nunca había accedido a las labores de interior por lo que pasó a ser mi pequeño proyecto fin de año. Bueno, en realidad hubo una ocasión anterior hace 4 años en la que Markel y yo intentamos entrar pero al encontrarnos el acceso totalmente inundado nos dimos media vuelta.

Así que un sábado de octubre bien temprano entré sin ninguna indicación, casi a ciegas y con mucha ilusión por conocer en persona la famosa mina Primitiva. Afortunadamente, al haber tenido un otoño seco esta vez accedí sin problemas de agua y barro. Después de unos minutos dando tumbos por los primeros metros de las muchas y largas galerías que hay tuve la suerte de coincidir con otro par de aficionados que iban con una larga escalera. Mi saludo inicial fue respondido fríamente y no hubo ningún intento de entablar conversación así que seguí a lo mio. No reconocí sus caras, sin embargo, gracias a ellos localicé ya en mi primera visita una de las zonas buenas para recoger minerales.

Me sorprendió mucho que en mi docena de visitas al menos en cuatro ocasiones coincidiera con gente que fundamentalmente se dedicó a recorrer algunas de las largas galerías de la mina repletas de restos mineros de la explotación (vagonetas, tolvas, raíles, almacenes, etc.). Yo siempre fui solo salvo la vez que entré con Aitor Sopelana en la que nos dedicamos a recorrer alguna de las galerías y le mostré zonas donde extraer buen material.

Y a partir de aquí ya sólo resta mostrar algunas de las piezas que he obtenido, curiosas como la de esta entrada, aunque en general inferiores en tamaño a las de la tremenda geoda que se halló el año pasado.

Para empezar, en mi segunda visita tuve la suerte de localizar la geoda de la fotografía de abajo. Tendría unos 15 cm en su dimensión mayor y de ella salieron varias piezas flotantes. De la parte inferior derecha extraje la pieza que muestro en la entrada de hoy.
Geoda de la que salió la pieza de hoy (noviembre de 2014)
Quizá no sea la pieza más bonita que he hallado en esta mina, pero sí la más interesante al menos para mi. Se trata de un grupo flotante de calcitas de 3x3 cm recubierto de cuarzo (el mayor de 3 cm), siderita y micropiritas.

Calcita con cuarzo, siderita y pirita, mina Primitiva, Castrejana (Bilbao), 8x6 cm
Aunque ya tenía cuarzos con calcita de este tipo de la mina Primitiva no había visto ninguno con calcitas de este tamaño. Por otro lado, acostumbrado durante años y años a los espatos de calcita exfoliada que abundan por aquí me llamaba mucho la atención encontrarlos flotantes dentro de las geodas.

En definitiva, una mina muy bonita y muy interesante que seguirá dando material siempre que se entre con ilusión y ganas de trabajar. El punto negativo lo pone la planta incineradora cercana que obliga a soportar ruidos y olores que seguro no son nada sanos y la tremenda catarata de agua que cae desde el techo cuando entras en época de lluvias.
Detalle de la siderita sobre el cuarzo
Detalle de la siderita sobre el cuarzo

Detalle pirita sobre calcita
Vista de la parte posterior

26 de enero de 2015

Haüyna, Punta del Camello, Arucas (Gran Canaria)

Una vez más aprendiendo de minerales gracias a Víctor, esta vez con un mineral que no había visto en mi vida aunque sí la sodalita (grupo al que pertenece).

Haüyna, Punta del Camello, Arucas (Gran Canaria)
Detalle

23 de enero de 2015

Corindón y Espinela, Villanueva de Bogas, Toledo II

Y ésta es otra pieza más de corindón de Toledo que va de cabeza a mi colección.

Como la anterior, fue recogida en el año 2000 y se la tengo que agradecer a Agustín Agudo.

Corindón y Espinela, Villanueva de Bogas, Toledo, Castilla La Mancha

21 de enero de 2015

Corindón y Espinela, Villanueva de Bogas, Toledo I

Toledo es una provincia muy mal representada en mi colección. Afortunadamente, gracias a amigos como A. Agudo estoy incorporando piezas, algunas de gran interés como es el caso de la de hoy.

Se trata de unos curiosos corindones (azul) y espinelas (rojo) que desconcertaron a los coleccionistas hace más de una década en una cantera de carbonatos de Villanueva de Bogas.

No destacan por su estética, pero sí por la rareza que representan dentro de la mineralogía española. Parece que también existen ejemplos de corindón en Galicia, Córdoba, Cataluña y seguro que habrá alguno más, pero no es algo que abunde aquí.

La pieza de esta entrada fue recolectada en el año 2000.

Nota: Martí Rafel apunta que también hay corindón en Goyán, en Hornachuelos, en Puebla de Alcocer, en Canchal de la Muela, en Cartagena, hasta en el Tibidabo y en algunos placeres como en el río Sil. ¡Y hasta se pueden ver a simple vista! Y seguro que en algún otro yacimiento que no conozco. Aunque gemas,  pues no lo son la verdad ... para qué nos vamos a engañar.

Corindón y Espinela, Villanueva de Bogas, Toledo, Castilla La Mancha
Vista de la parte posterior

19 de enero de 2015

Dolomita, minas de Ojos Negros, Sierra Menera, Ojos Negros (Teruel)

Hoy le toca a otra de las piezas recibidas de manos de mi tocayo en Tenerife.

Hacía tiempo que andaba detrás de una dolomita de Ojos Negros que mejorara otras que había recibido mediante intercambios (y que no me había quedado).

Ésta realmente es preciosa (tiene unos cuantos años) y va de cabeza a la colección.

Dolomita, minas de Ojos Negros, Sierra Menera, Ojos Negros (Teruel)
Detalle