No hay mejor manera de buscar minerales que haciendo deporte, y siempre que puedo dejo el coche en el pueblo o paraje más adecuado para hincharme a andar y sobre todo a subir.
Esto me ha dado lugar a anécdotas curiosas como las de aquel paisano que subiendo una pista de fuertes pendientes en 4x4 y viéndome a mi andando me ofrecía subirme en su vehículo. O la de aquellas chicas que yendo por unas duras rampas de hormigón enfundadas en su ropa de "running" se asombraban viéndome a todo gas con mis botas de agua y mochilón de herramientas a la espalda. Se te van a cocer los pies me decían, jajaja.
Aquí van unas fotos de una de estas mañanas en las que la lluvia nos ha dado tregua.