
Como decía estuve en Ezcaray, y como me encanta la naturaleza, me levanté a las 7 de la mañana para ir al monte (cuando era más joven lo hacía a las 5, pero ya madrugo bastante entre semana). La subida por el pinar hasta Sagastia fue entre niebla, pero al llegar arriba me encontré con una bonita estampa: La de un manto de nubes cubriendo todo el Vale del Oja, y un día espléndido en camino.

La Gloria, a grosso modo, consiste en un halo de colores (los del arcoiris) que rodea un punto antisolar. Para que se dé con más evidencia tenemos que pasar por una zona de sol y niebla, y cuando menores sean las gotas de la niebla mayor será la Gloria. Por otro lado, resulta curioso el hecho de que cada observador sólo vea la suya.
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