Ayer me pasé por correos para recoger el quinto volumen de la colección de Minerales y Minas de España que está creando M. Calvo.Antes de dar mi primera impresión sobre el libro (la que queda), mis felicitaciones para la Fundación Gómez Pardo por ser un ejemplo como pocos de profesionalidad a la hora de realizar los envíos postales. Desde que lo solicité por email hasta que lo recibí perfectamente empaquetado en una oficina de correos de Getxo pasaron menos de 48 horas. La única queja, seguramente para la gente de correos, que el libro venía con una doblez mínima y reversible en el lomo (es que soy muy maniático para los libros).
También, antes de entrar en materia, querría dejar claro el hecho de que en la era WWW, una obra como esta ya no tiene ya sentido lo mismo que no lo tienen (es que ya no se venden) las enciclopedias en papel. Es en Internet donde encontramos este tipo de material vivo, en pleno desarrollo, con mucho más y mejor material gráfico y más completo.
Ahora sí que sí al grano.
Una vez más el volumen V una obra de esfuerzo y tesón que hace al autor merecedor de mi más sincera enhorabuena. Pero como siempre, hay pequeñas cosas mejorables o que yo hubiera hecho de otra manera.
La primera, creo que ya lo comenté en una entrada sobre otro volumen anterior, las muestras minerales elegidas para las láminas centrales a todo color. Una pena que se insista en ponerlas de una calidad tan poco ilustrativa del nivel máximo que ofrecen los yacimientos. Obviamente, el autor está en su perfecto derecho de poner piezas de su colección o de la de sus amigos, pero ha de pensar que esto debe perdurar aunque como he dicho con Internet ya no.
La segunda, algunas imprecisiones o errores que a veces son de bulto. Por ejemplo, se habla de que cerca de la mina Primitiva, en Bilbao, hay azurita (en un volumen anterior se hablaba también de cuprita y en otro incluso de cobre nativo). Correcto. Sin embargo, en éste no se menciona para nada la malaquita cuando es con diferencia lo más abundante y evidente del talud.
La tercera los agradecimientos. He de entender que las personas que aparecen en ellos han debido de hacer contribuciones de la pera, algo así como los descubrimientos del siglo en la Ibérica, o si no unas meriendas y cenas para el autor magníficas con un vino al menos Gran Reserva y Oporto 20 años para el postre. Digo esto porque encuentro reflejados en el libro varios correos míos (por no hablar de los blogs, post en foros e emails de los demás) con información solicitada por el autor durante años sobre yacimientos poco conocidos de Ezcaray (mina Marte y camino de subida a depósito, Turraguas, Cilbarrena, Azarrulla) y otros más conocidos de Bilbao. Y no es que considere que deban ser merecedores de una mención en un libro, pero por comparación todas las otras apariciones deben ser la leche.