Como hubiera hecho cualquier mortal en mi lugar pregunté la razón de tan notable ausencia. Y la respuesta tuvo su lógica: El origen era la abundancia y calidad tan tremendas del material en esa zona.
Vamos, que hay tanto y tan bueno que aún no ha encontrado la pieza que le haga decir: "Ésta sí merece estar en mi vitrina".
Yo soy mucho más modesto, y aunque los años en este mundo me han hecho mucho más selectivo, no llego a esos extremos.
Hoy presento una pieza de Navajún que espero mejorar en un futuro próximo. Son cinco cubos interpenetrados, los mayores alcanzan los 4 cm de arista, sin toques apreciables en ninguna de las aristas. Lo de apreciables lo digo porque las fotos en modo macro sacan defectos hasta en Pilar Rubio.
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