
Curiosamente, las cabras eran de una raza autóctona (azpigorris) en peligro de extinción, y estaban atrapadas en la corta de la mina Concha II. Parece ser que las alimentaron lanzando la comida a la corta desde un grado superior hasta que espeleólogos del grupo Burnia, los Bomberos del Parque de Urioste y el propio ganadero tras varios intentos consiguieron rescatarlas.
Si para un par de "cabras" es peligrosa una mina... imaginad para el resto de los mortales.
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